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Internet es una gran caja de sorpresas. No sólo porque podemos utilizar como una nueva herramienta, sino porque también está plagado de una serie de amenazas a las que no hay que tener miedo si sabemos cómo detectarlas.

Cibercafé

Existen personas que utilizan el chat en las salas de adolescentes y jóvenes. Se hacen pasar por chicos de su edad para entablar conversación, ganarse su confianza y luego pedirles que hagan cosas por la webcam que sólo pertenecen a su intimidad.

Esto es conocido como “grooming” . Los sujetos que lo realizan son pederastas que comercian con pornografía infantil, amenazando a los chicos y chicas que en su momento accedieron  a su “petición” a cambio de dinero.

Máscaras en el grooming

La mejor alternativa para evitar esto, es no entrar al chat en estos casos o cuando notemos que nuestros contactos nos hacen pedidos del tipo “¿quieres hacer alguna travesura?” o “¿vamos a un lugar más privado?” los rechacemos inmediatamente y advirtamos a los demás chicos de la sala que esa persona puede ser peligrosa.

También debemos negarnos a ser grabadas(os) por nuestras parejas en la intimidad, pues nada nos asegura que sigamos con ellos y en un futuro puedan convertirse en “ex” despechados o sin escrúpulos que nos hagan víctimas de chantajes que no tengan cuándo acabar.